Bueno, muhcas gracias a todos los que me habeis citado y respondido a mis... llantos....
Tienes mucha razón. La competición es una pantomima de lo que fue.
No se prima a quien ofrece las mejores soluciones técnicas, sino a quien mejor sabe encontrar un hueco en el reglamento. En los equipos de ahora, más que los mejores ingenieros, lo que interesa en contratar los mejores abogados.
No se potencia la creatividad pura, sino que se regulan hasta las estrategias; hoy había sólo dos opciones, o sales con extrablandos en un stint corto, y luego dos largo con medios, o empiezas por los medios, y terminas con el corto en extrablandos. Cuando antes hubiese habido cuatro compuestos disponibles, de la marca que fuese, para que el equipo decida si quiere hacer una parada y dos stints con duros, o cuatro paradas y 5 stints con extrablandos.
Y cuando un coche se estrella en la zona más estrecha del circuito, el SC sale de inmediato, y no espera dos vueltas a que haya repostado el piloto estrella del equipo, de la misma nacionalidad que todos los responsables de este tinglado, uno de los cuales ha adelantado a ese mismo equipo un dinero que no podría cobrar hasta dentro de tres años, cosa que no hizo con otro equipo que necesitaba mucho menos (pero no llevaba la bandera británica), y que al desaparecer, nutrió de ingenieros al ahora favorito.
También se permite que un piloto deje fuera de juego a tres rivales al resistirse a ser adelantado, mientras se sanciona a otro por hacer lo mismo con sólo un piloto. O se sanciona a un piloto italiano de un equipo japonés por no haber roto la formación tras el SC (que según las nuevas normas hay que mantener) cuando el que le precede, británico de equipo igualmente británico, tras adelantar al italiano cuando éste se salió al encontrarse con un piloto que circulaba con 3 ruedas (algo que parece es consustancial a los pilotos alemanes), incomprensiblemente se echa a un lado y frena, maniobra declarada prohibida después de que ese mismo piloto la utilizase hace dos años en Japón para librarse de varios contrincantes, cuando el que debía haber sido sancionado es el verdadero infractor (el que ha roto la formación).
O se le permite a uno de los equipos favoritos, también británico, y también favorecido con adelantos económicos, retirar una denuncia interpuesta a última hora contra los equipos que apelaron una decisión técnica anterior tomada por dos expertos en rallyes, y volverla a presentar después de la carrera, como si las denuncias fuesen de quita y pon.
Y a todo ésto, los equipos que han cuestionado la autoridad del verdadero mandamás del circo, y han protestado por el abusivo reparto de beneficios, y le han cabreado al no aceptar su unilateral fórmula de reparto de puntos, han tenido que sufrir las burlas y desplantes mediáticos del viejo carcamal, y su ira posterior para hacerles pagar cara su afrenta.
Es una pena, porque podría ser un campeonato fantástico y estas chorradas extradeportivas, creadas por los menos deportistas de todo este circo, se lo están cargando.