Abril 05, 2020, 19:22:40 pm

Autor Tema: Andrea Moda S921  (Leído 1627 veces)

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Andrea Moda S921
« en: Enero 24, 2013, 12:55:20 pm »
Andrea Moda S921

Hay nombres como Eurobrum (1988-90), Forti (1995-96), Kauhsen (1979), Life (1990), Merzario (1978-79), Monteverdi (1990), por poner algunos ejemplos, que pasaron a la historia por su patético nivel. Pero, a la hora de elegir al peor equipo de la historia, el Andrea Moda Formula 1 se llevaría los honores. Y, dado que en la aventura participaba el piloto más descerebrado, divertido y determinado que haya pasado por la Fórmula 1 -el británico Perry McCarthy-, lo acaecido en ese año con en este "equipo", diría "combo" es casi escatológico.

La pinta de un auténtico rufián

Andrea Sasseti


En 1992 apareció por el circuito sudafricano de Kyalami un tal Andrea Sasseti que decía ser empresario del calzado, paseaba por el paddock con su metro noventa y cinco de estatura, chaqueta de cuero, anteojos oscuros de rufián y puntiagudas botas vaqueras. Había comprado sus monoplazas a un viejo zorro, Enzo Coloni, quien le vendió unos fierros viejos con ruedas pero no la licencia para competir. El incauto de Sasseti no había pagado los 100.000 dólares de depósito obligatorios, y Ecclestone quedó encantado en dejarlo afuera en aquella primera carrera.

Comparación del Coloni y el Coloni pintado de negro (Andrea Moda C4B)


El auto que nunca corrió era el Andrea Moda C4B, el Coloni C4 pintadito de negro, arriba en la foto en los boxes de Kyalami. Abajo Andrea Sasetti a la caza de Tío Bernie tratando de convencerlo.


Sasseti, sin la menor idea de lo que es la Fórmula 1, decidió prescindir de los monoplazas Coloni y contrató al proyectista Nick Wirth (hoy, en Virgin) el diseño de un monoplaza desarrollado en principio para BMW. Para pagarlo, el italiano vació una bolsa de dinero encima de la mesa de Wirth. A continuación, para construir el coche en tiempo récord, contrató por 150 libras al día a una tropa de mecánicos procedentes de McLaren, Benetton y Williams quienes, con sus respectivos uniformes, hacían horas extras por las noches para Andrea Moda. Una divertida Torre de Babel de la Fórmula 1.

Sasseti contrató a Roberto Moreno y a Perry McCarthy. El británico no destacaba por sus antecedentes deportivos, pero sí como el mejor exponente de la perseverancia anglosajona, de la picaresca latina y de la peor estupidez universal.
Con una anormal trayectoria en el automovilismo, el británico logró que Andrea lo contrate gracias a la influencia de algunos amigos. Sasseti no le pagaba un centavo y McCarthy, que estaba más que seco trabajaba hasta de guía turístico a los grandes premios para pagarse los gastos de viaje.

Cuando Roberto Moreno, un magnífico piloto, se subió al coche por primera vez, avisó a McCarthy: “No esperes nada de este coche”. De hecho, ni siquiera pudo tocarlo. Cuando el equipo llegó a Brasil para su debut, al británico casi le da un ataque. La FIA, arrepentida por haberle otorgado la superlicencia sin méritos, se la retiraba en el mismo circuito. Desesperado, McCarthy movió cielo y tierra para recuperarla, Ecclestone y Mosley incluidos. El Andrea Moda, patético en la pista, se convertía en la telenovela del paddock. En México ni se presentaron.


Un debut surrealista

Llegó el turno de Montmeló, donde McCarthy acudía ya con su flamante superlicencia, recuperada vaya a saber cómo. Sus peripecias daban para escribir un libro (que, efectivamente, publicó) iba a lograr el sueño de su vida en un equipo extraordinariamente...malo. Fiel a su caótica y delirante vida, para ponerse a la altura de Andrea Moda, McCarthy se superó a sí mismo.

Por exceso de equipos inscritos, en aquella época los peores pasaban por una sesión preclasificatoria previa, a las 8 de la mañana, y solo los más rápidos tenían acceso a los entrenamientos oficiales. Tras acompañar a sus mecánicos hasta altas horas de la madrugada en boxes, McCarthy se retiró agotado a un hotel de mala muerte, en el otro extremo de Barcelona.
Sin saber cómo ni por qué, McCarthy se despertó a las 7.25. En el equipo nadie se había preocupado por llamarlo, ni de saber dónde estaba. Él tampoco había puesto el despertador…

Tras haber movilizado a todas sus influencias para poder debutar, McCarthy querría pegarse un tiro ante el ridículo monumental que iba a protagonizar. No había forma de llegar al circuito a tiempo, le advirtieron en el hotel. Cuando estaba a punto de enloquecer, por la puerta entró el hermano de Sasseti, que volvía de una noche de juerga. McCarthy le convenció para que le llevase al circuito. Imaginen el recorrido a casi 160 km/h por las calles de Barcelona. El británico no quería mirar por las ventanillas.

A las 8 logró llegar al circuito. Mareado, con la sesión ya comenzada, se metió en el monoplaza. Al encender el motor, y mientras intentaba serenarse, los mecánicos se excedieron con un solución para facilitar el arranque, y sobre su humanidad explotó una llamarada que le obligó a saltar como un loco de su monoplaza. Así, en semejante estado, el británico afrontaba el gran objetivo de su carrera
Para la ocasión, había pintado su casco con los colores del mítico Gilles Villeneuve. Finalmente, dejando atrás tanto surrealismo, salió a la pista emocionado, aceleró a tope... hasta que su monoplaza, cortesía del estilo Andrea Moda, se paró a veinte metros de la salida de boxes, donde ya no se podía empujar de vuelta. Y desde allí, con el casco puesto, el británico vivió toda la sesión preclasificatoria. El coche de su compañero Moreno duró tres vueltas.

El resto de la temporada se vivió de forma similar. O incluso peor.


Andrea Sasseti eligió para el Andrea Moda el color negro, quizás como aviso de toda la ropa sucia que pretendía lavar en su lavarropas con ruedas. Desde el primer momento, Bernie Ecclestone tuvo muy claro que el italiano y su tropa teñían la Fórmula 1 con una imagen de la que el británico huía como la peste.

Los coches estaban desastrosamente preparados desde el punto de vista técnico y se rompían a las pocas vueltas de entrar en pista. Sasseti llevaba un segundo monoplaza a los circuitos porque así lo exigía el reglamento, pero sin el menor interés en utilizarlo.
En la mayoría de las sesiones de preclasificación mantenían a McCarthy sentado en su monoplaza, para darle salida solo a pocos minutos del final. Entonces, desesperado por llamar la atención de los team managers el británico se jugaba literalmente la vida con vueltas suicidas en circuitos que desconocía.

En la quinta fecha del año, San Marino, McCarthy tocó el cielo con las manos y realizó lo que nunca antes ni después conseguiría: dar siete vueltas seguidas. Con tiempos ridículos eso sí, aunque al menos se había dado el gusto de manejar un ¿F1? hasta que problemas con el diferencial lo dejaron de a pie.

Ni él ni Moreno pasaron nuevamente el corte preclasificatorio pero la situación se revirtió en Mónaco cuando el brasileño pudo largar desde el último lugar de la grilla gracias a la rotura del motor del Venturi LC92 del japonés Ukyo Katayama. Después durante la carrera el carioca fundió el impulsor Judd en el giro 12 del GP en el Principado.
En Mónaco, durante los entrenamientos el pobre Perry McCarthy reconocía que antes de afrontar algunas curvas, ignoraba si la pista giraba a la izquierda o a la derecha. Dio solo tres vueltas hasta que su auto fue “raptado” para quitarle respuestos para… el auto de Moreno, ni más ni menos.
Así y todo… el primer paso estaba dado, el equipo había podido largar en una carrera, mientras McCarthy se mostraba cada vez más enfurecido por como era ignorado y bastardeado por el responsable de la escudería. Luego del GP de Mónaco una discoteca ubicada en la costa italiana perteneciente a Sassetti, quien se cree tenía algunos negocios turbios, sufrió un incendio y mientras su dueño escapaba de las llamas junto al resto de la gente un hombre armado le disparó pero falló.

El kamikaze británico

A continuación, el equipo llegó a Canadá con coches y camiones pero... sin motores,
Las molestias de McCarthy se hicieron más que evidentes cuando no llegaron los motores. Hay dos versiones sobre esto. Una afirma que Sassetti no le había pagado a John Judd mientras que la otra responsabiliza a la British Airways, encargada del traslado aéreo de los motores, que no pudo despegar debido a una tormenta. La cosa es que el italiano, sin ponerse colorado ni mucho menos, fue a pedirle una planta impulsora a Brabham y la instaló, como era lógico, en el coche de Moreno dejando así de a pie al británico. El auto, con motor prestado (también Judd), no rindió sus frutos y Moreno acabó a 20 segundos del último habilitado para largar, el Tyrrell 020B de Olivier Grouillard

Los Andrea Moda no estuvieron en el siguiente Gran Premio, el de Francia. ¿Por qué? Una huelga de camioneros en Magny-Cours les impidió el paso… solo a ellos, debido a que el resto de los equipos ya estaba instalado en el autódromo a la hora del conflicto o bien conocía rutas secundarias alternativas. A estos muchachos de Andrea Moda les pasaban todas.

Para el Gran Premio de Gran Bretaña los pocos auspiciantes, al no haber estado en Francia, huyeron y los autos lucieron un impecable negro, además la situación llegó al límite para Perry McCarthy quien, ante su público, esperaba sentado impotente en su monoplaza para que el equipo lo pusiera en pista.
Tras la lluvia del viernes Moreno dio unas vueltas con neumáticos para piso mojado. Al secarse la pista, le colocaban neumáticos lisos mientras que los de lluvia … adivinen a donde fueron a parar: ¡fueron puestos en el auto de McCarthy! Este, obviamente, giró 16 segundos por encima del tiempo de su compañero, todo un logro de McCarthy con neumáticos para agua bajo un sol que era ya abrasador.
Ninguno de los dos clasificó pero quedaba claroque el objetivo de Sassetti era exprimir al máximo las condiciones de Moreno y enloquecer al inglés para que renuncie.

McCarthy, hizo una primera vuelta demencial con una espeluznante salida de pista incluida antes de la recta de meta. Desesperado, agarró el volante dispuesto a un segundo "intento suicida" –en sus propias palabras-, que no acabó en tragedia porque el desastre mecánico de Andrea Moda jugó a su favor al romperse el embrague a poco de comenzar el giro.


Misteriosamente, o no tanto, el auto de McCarthy no da el peso mínimo reglamentario en Alemania y por ende no es habilitado para la preclasificación, en la cual Moreno desentona por completo quedando a 4 segundos de Gianni Morbidelli y su Minardi M192, último habilitado para largar.


La locura del Gran Premio de Bélgica de ese año

Un posible intento de homicidio

Y llegó el Gran Premio de Bélgica. Con su habitual espíritu de kamikaze, consciente de que solo duraría un par de vueltas en pista, McCarthy se tiraba a fondo en la famosa curva de Eau Rouge una de las curvas más peligrosas del calendario . En el primer paso, afrontando la bajada a 240 km/h, de repente algo falló en la dirección. Su instinto hizo que ligeramente levantara el pie del acelerador. En la subida, antes de la curva final a la izquierda, el volante gira loco. De no haber levantado el pie antes, hubiera acabado como una estampilla contra los guard rail. El desesperado volantazo que dio para evitarlos casi le dislocó el hombro, evitando el impacto frontal por centímetros.

Había sucedido que haciendo caso omiso de las advertencias, para ese gran premio los mecánicos instalaron en el coche del inglés un sistema de direción que Moreno había descartado en el Hungaroring por defectuoso.
El resultado no se hizo esperar y el coche de Perry pasó de largo como una exhalación y destruye por completo el auto producto de esa falla… Hay quienes rumorean que esa barra de dirección fue saboteada.

El británico no tuvo tiempo de ir a pedir explicaciones. Incluso el más apasionado y descerebrado de los pilotos se dijo a sí mismo que aquello era suficiente. Pero mientras intentaba que todo su cuerpo volviera a posición original, especialmente desde la garganta, el pobre McCarthy saboreó el dulce plato de la venganza. Mientras regresaba al box para reclamarle a Sasetti su afortunada desventura, la policía belga, en plena calle de boxes se presentó para detener a Sasseti por acusaciones de fraude, bajo órdenes libradas por la policía italiana.
Ecclestone había movido sus hilos. La FIA prohibió inmediatamente la participación de Andrea Moda. Veintricuatro horas más tarde, luego de pasar la noche en la cárcel, el empresario es liberado.

No obstante sus camiones se presentaron en las puertas de Monza, en la siguiente carrera. No les fue permitido el acceso.
La FIA decreta la expulsión del team del Mundial de Fórmula Uno por llevar al deporte hacia el “descrédito”. Tarjeta roja definitiva...



Así, de modo intempestivo, se terminaba el payasesco derrotero de un equipo que no tenía razón de ser. En la temporada 1993, y en asociación con Nick Wirth, Sassetti quiso regresar con otro proyecto denominado Bravo F1 pero la sola mención de su apellido hizo que la FIA le cerrara todas las puertas en forma inmediata.
Años más tarde Perry McCarthy escribió el libro “Flat out, flat brake – F1 The hard way”. En el mismo se toma con risa e ironía todo lo que le aconteció por 1992, quizás buscando cerrar viejas heridas. Andrea Sassetti… andará perdido por allí, quien sabe lo que estará planeando.




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Re:Andrea Moda S921
« Respuesta #1 en: Marzo 20, 2013, 19:16:45 pm »
"El GP perfecto hubiese sido: Gilles, Mansell, Senna, Prost, Tazio, Fangio, Moss, Stewart, Graham, Schummi, Jacky Icxs, Damon, Andretti, Fittipaldi, Jean Pierre Beltoise. En Spa, con lluvia y cualquier Mclaren de mediados 80's...Daria mi vida al diablo por verlo"J. Villeneuve"

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